“No sabemos a ciencia cierta cuántas veces nos ha ocurrido este mes, pero lo justo sería decir que nos picamos la nariz en lugar de intentar recordar.”
La mañana del viernes comenzó un tanto entusiasta, inició como todos esos sábados: puramente promesas y apuestas. Entonces el jueves se dispuso a disecar en la cuarta plancha, la de Sonia, la que da de frente a todas esas horribles casas llenas de sueños fracturados, promesas marchitas y sentimientos que se asemejan más a los de la muerta naturaleza que tapiza sus entradas. Yo solo lo veía a ratos, y lo que te cuento es lo que aquel cuenta, lo que aquel vive y lo que este le hace pensar que escucha. Sería descortés no presentarlo, pero está por encima de las convenciones que la gente corriente suele darle a personas incomprendidas. Por ello, de ahora en adelante me referiré a él como lo que supongo es su mejor descripción, su pasión y su devoción: El Disecador.
Si sus voluntarios pudieran contar lo que han visto desde dentro de esta manta, de interminable amarillo, nada cambiaría. No es creíble ni posible, no es concebible. Es apoteósico, de analogía vacía y de comparación inútil.
La cuarta plancha es siempre el lugar donde lleva a cabo el acto y no es difícil imaginar el por qué.
Siendo el hombre que no sólo no aspiró a nada, sino que dejó que la vida lo manipulara transformando sus indecisiones en los altos pilares de opresión, aquellos con altura suficiente para terminarlo todo en un instante, siendo aquella bestia insensata, la guarida obvia fue la cuatro.
Entonces el viernes próximo se hizo. La rutina mutó en estupidez, las precauciones en yerros, y el mundo en fuego. Las fibras que no se han calcinado te escriben, te recuerdan que la mente no debería hospedarlo, ni a mi junto a él…
En fin, enhorabuena por Sonia, el eterno cadáver que no cesa de descomponerse, ni ante la plancha ni sobre la sangre.
“Conocemos ahora lo frío que es el enunciado muerto, y lo placentero que es leerme al compás de la agonía “.
sep 11, 2011 @ 03:06:19
Ay si ay si, le de dico un post al Juan ¬¬!